Si
la naturaleza nos
brinda lo bello que nos rodea,
ésta plasmada en el lienzo mediante el filtro de la mente humana
se muestra en otra dimensión: el espiritu
del artista la expresa y la crea, la hace voluptuosa
y sensual.
Este es el caso en la obra
de Alicia de Woodman, que a partir
de formas convencionales logra la transformación
ideal, abstrayendo lo ficticio para resaltar
lo que realmente contiene el
impacto de la comunicación.